SE REFIRIÓ FLORO BOGADO AL DÍA DE LA DIVERSIDAD CULTURAL

LA RIQUEZA DE NUESTRO CAPITAL HUMANO ESTÁ EN LA DIGNIDAD QUE NOS HERMANA COMO HOMBRES CON PENSAMIENTO Y CULTURA DIFERENTES PERO UNIDOS A TRAVÉS DE LA UNIVERSALIZACIÓN DEL AMOR

“La paternidad de Dios significa fraternidad entre los hombres: éste es un punto clave del universalismo cristiano, un punto en común también con grandes religiones, y un axioma de la más profunda sabiduría humana de todos los tiempos, la que rinde culto a la dignidad del hombre“-con estas palabras que evocan parte de un discurso de Pablo VI, ante el pueblo diplomático en 1978- conmemoró el vicegobernador Floro Bogado, el Día de la Diversidad Cultural-.

Expresó que nuestra historia está forjada sobre la base de generosas transferencias de un crisol de culturas, las cuales amalgamaron los valores más nobles y fraternos entre los pueblos de Latinoamérica. Es una de las fechas más trascendentes para reflexionar sobre nuestra identidad y sobre el doloroso proceso que significó comprender nuestras potencialidades creadoras de este mestizaje y lo transformáramos en motivo de legítimo orgullo. América Latina es, por definición, tierra de mestizaje, de encuentro de pueblos y de culturas señaló el vicegobernador, ese es su signo de esperanza y su verdadero capital humano y cultural”.

Señaló además “que en un tiempo en que se está acentuando el problema con los inmigrantes en diversas regiones de Europa y están aflorando con más radicalidad la xenofobia, como lo refería nuestro papa Francisco, recientemente, ante los Directores nacionales de la pastoral para migrantes, es saludable destacar el espíritu de hermandad que existe entre los hermanos latinoamericanos, y de políticas de fraternidad entre los pueblos. Este espíritu materno que está presente en la Doctrina Social de la Iglesia estuvo también presente en la formulación de las políticas migratorias durante el gobierno de Juan D. Perón. Allí se comenzaba a trabajar, entre otras cosas, sobre los pueblos aborígenes sobre la base del principio de la Justicia Social”.

Añadió que “la integración fue el sueño de nuestros próceres de la independencia, la reconstrucción de la Patria Grande a que se refería Bolívar, San Martín, Sucre, Artigas y otros grandes, las sociedades multiétnicas tienen que seguir el derrotero del diálogo pluricultural, franco e igualitario que incluya a los pueblos originarios, afroamericanos y de origen europeo y asiático. América Latina puede aportar al concierto de naciones una sensibilidad propia, una especificidad cultural, fruto de ese crisol de razas y culturas que realmente somos. “El mensaje de espiritualidad, la creatividad artística, el vitalismo y convivencia pacífica, son los valores que puede transmitir América a un mundo marcado hoy por la ruptura mordaz de las matrices sociales que convierten a los hombres en un simple aglomerado. El nuevo orden tribal fractura naciones, etnias, religiones, clases, partidos, sindicatos, familias, dando lugar a los particularismos, al relativismo, a los sectores individualistas que acentúan la segregación y crean la cultura de la indiferencia y del descarte, producto de este sistema neoliberal que depreda al consumidor”, enfatizó.

Mientras que los foros latinoamericanos y muchos intelectuales vienen proclamando desde aquel encuentro en Cartagena de Indias (Colombia) en el año 1999, la necesidad de construir un proyecto político que promueva la solidaridad entre nuestros pueblos y se reconozca cada contexto pluriétnico y pluricultural nosotros en Formosa, hace mucho tiempo comenzamos a trabajar con nuestros hermanos aborígenes en la provincia con el propósito de revalorizar sus culturas originarias, las que basadas en la solidaridad y la autonomía pudieron sobrevivir a más de cinco siglos de persecución y postergación. Orgullosamente desde Formosa, a través de la Ley 426 Integral del Aborigen, se dio inicio a la descolonización mental y cultural de la concepción europeizante y dominante. Destacó que “Formosa es la única provincia argentina y del continente que asume su auténtica identidad multiétnica, pluricultural y plurilingüe, habiendo dado pasos importantes para alcanzar una forma de convivencia entre culturas que aliente a la unidad sustentada en el respeto de la diversidad y a la complementación intercultural para que todos los pueblos tengan las mismas posibilidades de crecer y aportar al futuro”.

Expresó que “indudablemente, un principio subyacente a este diálogo intercultural es el de impulsarnos a ser más generosos y unir nuestros destinos al de los demás. El ideal de la fraternidad humana debe vivenciarse desde el interior de la familia y de la Patria Chica”, -precisó acotando que- “alcanzar la unidad en la diversidad, no significa uniformar lo diverso sino armonizar y respetar las diferencias para lograr la verdadera unidad de la comunidad provincial y nacional y, entonces sí poder proyectar nuestra impronta cósmica al continente y al mundo, como dice esa memorable canción “pura raíz vegetal de un grito destinado a crecer y a estallar, concluyó Floro Bogado”.-